Un viaje que
se volvió historia
se volvió historia
Mi nombre es Vicente y soy el fundador de Kuntur.
Este proyecto nace de mi historia familiar, de lo que aprendí en la casa y de una forma simple de ver la vida: disfrutar lo cotidiano, estar afuera y valorar profundamente el lugar donde vivimos.
Nunca fuimos los reyes del outdoor, pero sí de pasarlo bien y poner buena cara. Desde que tengo memoria, en mi familia disfrutamos la vida al aire libre: el mate, los picnics, las salidas simples y el tiempo compartido. Sin saberlo, ahí se estaba formando todo.
Con el paso del tiempo, mi papá me invitó a un viaje que cambiaría mi forma de ver el mundo. Conocimos Torres del Paine caminando y remando. Me enamoré del parque, de sus bosques, glaciares y animales, pero también me impactó profundamente el daño humano: miles de hectáreas quemadas que dejaron una marca difícil de olvidar.
A los 18 años, junto a mi primer socio, Benjamín, decidimos emprender con una marca de ropa cuyo objetivo era reforestar Chile. Sonaba utópico y algo extraño: ¿qué tenía que ver una marca de ropa con la reforestación? Tal vez poco, pero teníamos las ganas de hacerlo y el deseo de transformar una industria contaminante en una más consciente.
No fue fácil. Todos los miércoles antes de clases íbamos al SII a completar trámites, y muchas fundaciones de reforestación no estaban interesadas. Hasta que llegamos a Cultiva, donde Elena creyó en nosotros.
Con un presupuesto muy acotado, reinvertimos todo lo que habíamos ganado en una nueva línea de zapatos de cuero fabricados en Chile, buscando incentivar la manufactura local. Hoy tiene mucho sentido, pero en ese momento no supimos distribuir bien las tallas ni posicionar un producto de alto valor. La situación se volvió compleja y decidimos cerrar la empresa, dejando atrás ese primer sueño.
Un año antes de siquiera planificar Kuntur, viajé con mis amigos un mes por la Carretera Austral.
Me asombró la cantidad de lugares increíbles que existen sin ser conocidos, sitios donde a veces llegan antes los extranjeros que nosotros mismos. Ese viaje volvió a encender la inquietud de recorrer, valorar y dar a conocer nuestro territorio.
El fracaso pesó durante mucho tiempo. Fueron mi hermano y mi papá quienes me empujaron a levantarme y volver a intentarlo. El apoyo no fue económico (literalmente invertí los $500.000 que tenía), sino algo mucho más valioso: su tiempo, trabajo y mentoría.
Con algo más de experiencia, quise seguir en la ropa, pero dándole un significado distinto. Pensé en ropa y accesorios que funcionaran como recuerdos, que representaran lo que me apasiona: la cultura y los paisajes de Chile. Así nació Kuntur, como una marca turística que invita a conocer el territorio a través de objetos que cuentan historias y están hechos para durar.
Diseño y difusión local. Inspirar a disfrutar el entorno de forma responsable. Colaborar con comunidades e iniciativas locales. Incorporar materiales de menor impacto y fabricar localmente siempre que sea posible.
Desde sesiones de fotos gratuitas hasta bodegaje a cambio de asados. Sin pedir nada, mis amigos me dieron todo. Me apoyaron respondiendo encuestas, comprando productos, enviando fotos de sus viajes, comentando en redes y levantando el ánimo cuando las cosas se ponían cuesta arriba. En parte, esta historia también es para ustedes. Gracias.
Íbamos avanzando bien. Comenzaban las conversaciones con tiendas de aeropuertos y Parques Nacionales, y el producto gustaba. Pero la pandemia paralizó el turismo y el proyecto. Esta vez no abandoné: dimos un giro al comercio online y trabajamos con un retail, fabricando más de 9.000 poleras para apoyarlos con un quiebre de stock. Fue nuestra primera inyección de capital real y una experiencia clave para profesionalizar el negocio.
Con el impulso recuperado, retomamos el enfoque turístico. Somos del sur y toda la vida hemos venido a las Termas de Chillán. Fue ahí donde instalamos el primer rincón físico de Kuntur, en Las Bravas Mountain Store.
Después de años de intentos y una pandemia como obstáculo, logramos entrar a las tiendas de aeropuertos junto a Britt Shop y a un lugar especial: Parque Torres del Paine con el Hotel Las Torres.
Volví a Torres del Paine, esta vez no como viajero, sino para trabajar y aprender. Fui guía en un hotel, donde entendí mucho más de este mundo: las necesidades reales de los turistas, la importancia de proteger el entorno y el valor de comunicarlo bien.
Una herramienta quizás old school, pero de las que más disfruto. Un espacio para dar a conocer lugares menos explorados y entregar información clara sobre trekkings donde suele haber datos escasos o confusos. La guía que a mí me hubiera gustado tener antes de salir.
Puedes revisarlo aquí: https://www.kunturchile.com/blogs/blog
De forma gradual, fuimos incorporando nuevas tiendas, ampliando el catálogo de productos y mejorando los diseños originales, siempre manteniendo el foco en calidad y significado.
Hoy Kuntur es parte de mi vida. No es mi trabajo formal, pero sí mi espacio de disfrute, aprendizaje y escape.
Escribir, sacar fotos, crear productos que me gustaría usar y seguir contando historias de viaje. Sigue siendo mi forma de aportar, a mi escala, a hacer del mundo un lugar un poco mejor. Gracias a todos los que han sido parte de este camino.